viernes, 15 de noviembre de 2019

Tradiciones y Fiestas

La Santa Compaña

Parece ser que este fenómeno tiene su origen en el paganismo antiguo. Muchos autores coinciden en ver los orígenes de la Santa Compaña en algunas manifestaciones culturales celtas y germánicas. Se puede decir que la Santa Compaña que actualmente conocemos está formada por una mezcla de influencias tanto paganas como cristianas y que se adapta al territorio y a las mentalidades de la gente que en ella cree.
Se trata de un mito que sigue muy arraigado en la cultura popular gallega, vinculado a los cruceiros que hay por Galicia.
La leyenda también sigue viva en Asturias (La Güestia), en el oeste de Castilla y León (provincias de Zamora y León) y Extremadura.


La tradición habla de la Santa Compaña como una procesión de muertos o ánimas en pena, que en la Noche de Todos los Santos o la Noche de San Juan (24 de junio y a partir de las 12 de la noche), recorren errantes los caminos de una parroquia.
Pueden aparecerse en distintos lugares, pero sobre todo, ante quien se encuentre en una encrucijada de caminos.
Se señala a la Santa Compaña como anunciadora de muerte.
Las leyendas se refieren a una tenebrosa procesión de
difuntos, encabezada por un mortal que porta consigo una cruz y agua bendita. La procesión consiste en dos filas de fantasmas de difuntos que van vestidos con sudarios y descalzos portando una vela, caminan emitiendo rezos, cánticos fúnebres y tocando una campanilla.
A su paso, se percibe un olor a cera y una densa niebla, todo tiene un aire fantasmal.
La persona mortal que lleva la cruz es reconocida por la luz que la rodea y la palidez de su rostro, está condenada a vagar noche tras noche hasta su muerte o hasta que otra persona sea sorprendida en una encrucijada, momento en el que recibirá la cruz y estará condenada a vagar todas las noches.
Su presencia es indicio de desgracias y es anunciadora de la muerte de un conocido del que ve la procesión.
Protección frente a la maldición.  
Cuenta la tradición popular que podrá librarse de ser capturada el alma del mortal que presencie la procesión si se sube a los escalones de un cruceiro o si porta una cruz y la enseña a tiempo.También protege hacer un círculo en el suelo y entrar en él, rezar y no escuchar el sonido que emite. Pero jamás hay que aceptar la vela que nos tienda algún difunto de la procesión ya que de hacerlo se formará parte de la Santa Compaña.


La zona de las Rías Baixas coruñesas se dice que es la zona de mayor avistamientos de la Santa Compaña.

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