lunes, 2 de diciembre de 2019

Celtas

Druidas  

Los sacerdotes de los celtas 

Los bosques y los árboles eran para los celtas algo más que paisaje y madera. Los consideraban símbolos de vida y en torno a ellos desarrollaron una cultura mágica. El bosque era la gran catedral del druida y en él celebraban tanto los ritos y ceremonias, como las fiestas. Cada árbol se consagraba a un dios y cada especie vegetal simbolizaba una virtud.
Los druidas realizaron un horóscopo, este horóscopo celta no predice el futuro, solo da explicación a la personalidad de cada individuo. Estos diseñaron un calendario sobre la base de 21 especies de árboles.
Los druidas fueron personas de la clase sacerdotal en Gran Bretaña, algunas zonas del norte de España, la Galia y posiblemente en partes de la Europa Céltica durante la Edad de Hierro e incluso antes. No hay registros escritos por los propios druidas y la única evidencia de la que se dispone son descripciones breves realizadas por los griegos, los romanos, así como algunas historias creadas posteriormente en el Medievo por escritores irlandeses.
Jugaban un papel importante en la sociedad celta. Eran responsables de organizar el culto, los sacrificios, la adivinación u oráculo y los procedimientos judiciales. La instrucción de los druidas era secreta y se llevaba a cabo en las cuevas y bosques de forma oral, solía durar al menos, 20 años.
El significado de la palabra druida; la teoría más apoyada en los últimos tiempos, es que el término corresponde a drui, contracción de la palabra druwiel, del irlandés antiguo que significa "rico en conocimientos". Aunque también se ha traducido como "el hombre del roble", lo que lo vincularía a sus bosques sagrados o como se les denomina en gallego "Los Lubres".
La religión druídica esta basada en la transmigración de las almas, el origen del alma, su destino y sobre todo la transformación de ésta tras la muerte y el más allá. Conocían el uso medicinal de las plantas.   
Según los textos mitológicos irlandeses los druidas se dividían en tres categorías sacerdotales dependiendo a las materias a las que se dedicaban. Estaban los druidas propiamente dichos, los ovates y los bardos. Había un druida que presidía a todos ellos, que aunque no mandaba, si gozaba de una gran autoridad.
-Druidas: la primera categoría, eran los sacerdotes encargados de temas referentes a la religión, la justicia, la educación y todo lo relacionado con la política.
-Ovates: también llamados vates o ubagos, pertenecían a la segunda categoría y se dedicaban a la adivinación.
-Bardos: eran la tercera categoría, se dedicaban a la poesía y la literatura y tocaban música con el arpa. También se les atribuye la medicina y la construcción de casas y fortalezas.
Los druidas no iban a la guerra y no pagaban impuestos como los demás, también estaban exentos de hacer el servicio militar. 
Actualmente sólo conocemos a un druida por su nombre, "El Druida Diviciacos", protagonista de la Guerra de la Galias, nombrado por Cicerón.
Los druidas no formaban una casta hereditaria, cualquiera podía formarse como druida.
Para los celtas el roble era el árbol sagrado por excelencia, sobre todo si llevaba muérdago, una planta parásita que era venerada por los druidas. La recolección del muérdago daba lugar a importantes ceremonias, entre los druidas nada era más sagrado que el muérdago y el árbol al que estaba adherido. Se había de recoger en el sexto día de la luna creciente, día que era el comienzo de sus meses, de sus años y de sus siglos, que duraban 30 años.


Una vez preparado todo lo necesario para la ceremonia, el druida se subía al árbol vestido de blanco y cortaba con una hoz de oro el muérdago, el cual debía de caer en una saya blanca.



domingo, 1 de diciembre de 2019

Tradiciones y Fiestas

Las Sirenas  

Una leyenda muy arraigada en Galicia es la de las Sirenas, los celtas atribuían a estos seres los naufragios de sus barcos. En la actualidad estos naufragios que ocurren en La Costa da Morte ya no se le atribuyen a seres mitológicos, pero su legado en la cultura gallega y celta está muy presente. Se puede apreciar en las esculturas de sirenas localizadas en la provincia de Lugo como la de "A Maruxaina" o la de "O Matadoiro" en A Coruña.
La Sirena "A Maruxaina" tiene una fiesta en su honor, se celebra el segundo sábado de agosto en la localidad de San Ciprián, en Cervo (Lugo). Su captura y juicio está desde el 2003 considerada una fiesta de Interés Turístico de Galicia.
A Maruxaina
La leyenda cuenta, que en la costa lucense existe un castillo bajo el mar donde habita una sirena. Unos dicen que la sirena es buena y avisa a los marineros de las inclemencias del mar y otros dicen que es mala y que utiliza sus encantos para hechizar a los marineros y llevárselos con ella.  

La fiesta comienza por la mañana con diferentes actos, comida y juegos populares en la playa de O Torno. El acto central empieza un poco antes de la media noche. Hombre y mujeres visten como las gentes del mar lo hacían antiguamente. Con las luces del pueblo apagadas, los hombres del pueblo salen a la mar en busca de la Maruxaina y se adentran en él haciendo sonar cuencos y bocinas para no escuchar el canto de la sirena. Los marineros regresan a la playa con la figura de la sirena, en medio de fuegos artificiales y es conducida a la plaza del pueblo para ser juzgada por sus actos en el Gran Xuizo Popular. La Maruxaina siempre es absuelta, y en la lectura de la sentencia el juez manda celebrar una fiesta con queimada y hasta el amanecer.